44- Danza: escritura efímera
Es el espacio el que gobierna, al menos hoy. No hay nada más que un hueso pellizcando la pared o alguna articulación intentando morder el ladrillo.
La arquitectura detenta el poder y el cuerpo le reclama una porción del discurso. Una columna habita impasible al deseo, mientras la piel peticiona.
En la alteridad viviría lo nuevo, la posibilidad del hueso de ser pensado.
Bailar puede ser poner en pugna las articulaciones con la arquitectura.
Danzar puede ser escribir en forma efímera.

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